Cuando acudimos a una entidad de crédito, para financiar la compra de nuestra vivienda, debemos ser conscientes de los gastos a los que nos enfrentaremos.

Entre estos gastos, podemos destacar: los gastos de tasación, comisión de apertura, Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), gastos de notaría, Registro de la Propiedad, etc.

Estos importes son variables, ya que dependen de cada entidad financiera. Pero, por norma general, suelen alcanzar aproximadamente el 15 % del valor de nuestra vivienda. La cuestión es ¿debemos pagar nosotros íntegramente estos gastos?

Hasta ahora, la totalidad de estos gastos recaía sobre el consumidor, sin que ni los bancos ni las cajas de ahorros se hicieran cargo de ninguno de ellos, pero esto ha cambiado. El 23 de diciembre de 2015, una sentencia del Tribunal Supremo declaraba abusivas las cláusulas que establecían las entidades financieras, mediante las cuales el consumidor debía hacer frente a todos los gastos de formalización de su hipoteca. Estos gastos son los derivados de escriturar el préstamo hipotecario, es decir, de formalizar nuestra hipoteca. No obstante, debemos saber que hay ciertos gastos a los que sí seguirá haciendo frente el comprador de la vivienda, que son los derivados de la compraventa del inmueble.

Antes de reclamar, debemos comprobar nuestro contrato y ver si tenemos incluida la cláusula que nos obliga a hacer frente a todos estos gastos. Si la tenemos, podremos iniciar los trámites para nuestra reclamación de gastos de hipoteca.

¿Qué gastos son los que podemos reclamar?

Según el Tribunal Supremo, los gastos que legalmente no se pueden repercutir al cliente serían:

Gastos de gestoría

La elige cada entidad financiera y, de esta manera, se asegura que el gestor va a llevar a cabo las acciones necesarias para la inscripción de la carga hipotecaria en el Registro de la Propiedad correspondiente.

Notario

Son los gastos derivados de elevar a escritura pública el préstamo solicitado.

Registro de la Propiedad

Es la cuantía que hay que abonar por registrar nuestro préstamo hipotecario. El importe está fijado por ley y dependerá del total concedido.

Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD)

Es un importe variable, según la Comunidad Autónoma.

Gastos de tasación

Únicamente serían reclamables en el caso de que, en el momento de formalizar nuestra hipoteca, tuviésemos en nuestro poder una tasación del inmueble en vigor y el Banco no hubiera querido aceptarla, obligándonos a contratarla con su tasadora de confianza.

De forma intuitiva podemos comprender que las consecuencias de todos estos trámites benefician tanto al consumidor como al banco y, por tanto, estos gastos deben ser compartidos entre ambas partes.

Plazo para reclamar

Podemos reclamar estos gastos sin importar la fecha en la que hubiéramos formalizado nuestra hipoteca e, incluso, si nuestra hipoteca ya hubiera finalizado.

Una vez comprobado que nuestro contrato con el banco incluye esta cláusula, debemos recopilar todas las facturas derivadas de los gastos en los que hemos incurrido, para poder documentar cuánto importe hemos pagado de más. A partir de ahí, hemos de elegir la estrategia que más nos convenga para solicitar dicha devolución.